Las reservas de coches de alquiler por internet –aparentemente a precio amigo– cuyo importe se dispara en el mostrador de recogida son una constante. Precios atractivos que no muestran extras obligatorios, que esconden cargos desconocidos para el cliente o que no especifican el límite de kilómetros que se cobran a posteriori. Un verdadero trastorno para el viajero, que el año pasado se tradujo en más de 2.000 reclamaciones en Europa. La Comisión Europea y algunas autoridades de consumo se han reunido recientemente con las cinco principales compañías de alquiler (Hertz, Europcar, Enterprise, Avis y Sixt) para encontrar una solución al problema. De esta forma, las empresas ya han puesto en marcha cambios “para que sus prácticas comerciales se ajusten a la normativa de la Unión Europea en materia de consumo”, confirman en la propia Comisión.

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